Turismo Responsable

Que tu paso por los lugares sea recordado con una sonrisa

Cuando viajamos siempre lo hacemos con la mejor de las intenciones pero a veces la intención no es suficiente y sin querer podemos dejar un impacto negativo en los lugares que visitamos. Por este motivo, en 3000KM nos esforzamos en viajar con responsabilidad. El viaje responsable se trata de la actitud que tomas y las decisiones que tomas al viajar: respetar y beneficiar a las personas locales, sus culturas, economías y el medio ambiente, colaborando así en la preservación de los lugares y la buena vida de las generaciones presentes y futuras.


Si bien depende de cada uno de nosotros ser conscientes de nuestro impacto, 3000KM te lo hacemos más fácil al viajar de forma responsable en todos y cada uno de nuestros viajes. Hemos elaborado una lista de principios que nos guían en nuestros viajes en grupo, que forma parte de nuestro código ético, y de nuestra manera de entender el mundo.

Porque queremos ser parte activa del cambio, y que tú, viajero, vengas con nosotros en este camino.

Nos adaptamos a otras culturas y situaciones


En 3000KM nos gusta viajar con la mente abierta y una actitud positiva y tolerante. Si nos topamos con costumbres y prácticas muy diferentes a la nuestras procuramos acercarnos con respeto y disfrutar del aprendizaje que nos puedan ofrecer.


Aceptamos con paciencia los pequeños roces e incomodidades que estas diferencias pueden traer en el viaje, especialmente cuando se trata de viajes en transportes públicos poco cómodos o el laberinto de la burocracia de según qué país.

Practicamos una actitud humilde y de respeto


Recuerda que todos y todas somos seres humanos con los mismos derechos. Rechazamos las jerarquías aceptadas en el turismo convencional, en la que el o la turista muestra un comportamiento de superioridad en sus interacciones con los/as habitantes del lugar, a quienes suelen ver como meras atracciones o, en muchos casos, receptores de su caridad. Tratamos de evitar comportamientos que muestren opulencia, marquen barreras o que puedan molestar a las personas que viven en el lugar que visitamos.

Favorecemos la eliminación de barreras que limitan la integración de las personas por motivos de género, origen, religión, orientación sexual, situación económica u otra condición; evitando lenguajes sexistas, comentarios ofensivos o el uso de etiquetas que contribuyan a estereotipar negativamente a estos colectivos.

Buscamos la convivencia con la comunidad


En 3000KM no somos simples viajeros de paso, nos gusta “vivir el lugar”. Aprendemos sobre los aspectos culturales del destino que visitamos: costumbres, gastronomía, idiomas o dialectos, tradiciones, patrimonio…

Asimismo, nos aseguramos de conocer las normas sociales para evitar comportamientos que puedan resultar ofensivos o humillantes para la comunidad de acogida. Del mismo modo, intentamos ser un ejemplo de tolerancia, creando oportunidades de aprendizaje mutuo con los locales y otros viajeros.

No damos limosna, lejos de ayudar, en muchas ocasiones dar limosna puede contribuir a mantener la situación de precariedad de la persona que pide dinero. En lugar de ello, colaboramos con organizaciones en las que conocemos su trabajo.

Interferimos lo menos posible en las dinámicas de los lugares


Cuando nos movemos solos o en grupos reducidos, sin armar ruido, ni llamar la atención, es más fácil interactuar con la población local sin interferir en su normalidad.

Antes de salir de casa, aprendemos todo lo posible sobre los países que vamos a visitar: la religión y la cultura, las normas y los valores locales.

Apoyamos la conservación del patrimonio


Intentamos apoyar iniciativas que generen ingresos para la rehabilitación de ecosistemas y patrimonio. Recuerda que el patrimonio es de todos y todas los que estamos y los que estarán.

Prestamos especial atención en reconocer cómo está gestionado el destino y las infraestructuras que lo componen (edificios, transportes, viviendas, espacios públicos…) para que nuestra visita no suponga una alteración en la vida local. Además, contribuimos a la conservación de los atractivos turísticos, respetando las normas y los accesos diseñados para su preservación y protección.

Respetamos la flora y fauna autóctonas


Utilizamos los senderos o pistas ya trazados para no perturbar ninguna especie animal o vegetal. Respetamos la distancia con animales salvajes, sin asustarlos ni alterar su tranquilidad y tratamos de evitar cualquier situación sospechosa de maltrato animal.

Disfrutamos solo de productos, servicios y experiencias que garanticen la explotación sostenible de los recursos naturales del destino y que respeten el hábitat natural de la fauna y flora autóctona o foránea, evitando el maltrato animal o la destrucción del entorno.

Respetando la armonía del lugar, no cogemos ni retiramos del paisaje ningún elemento natural o arqueológico que encontremos a nuestro paso.

Consumimos responsablemente


Intentamos consumir productos y servicios locales que favorezcan la economía de la zona. Comprar solo lo que realmente necesites y hacerlo a un precio justo ayuda a no desestabilizar la economía local ni las condiciones de vida de los propietarios o empleados de los negocios locales.

Elegimos alojamientos económicos gestionados por familias locales. Usamos los servicios habituales de la población del lugar, fomentando situaciones de convivencia con las personas y de enriquecimiento cultural recíproco.

Apoyamos, siempre que nos es posible, el emprendimiento local consumiendo productos o servicios que se produzcan en el destino y cuyos beneficios directos e indirectos sean repartidos y favorezcan a los grupos más vulnerables. Evitamos, en general, el consumo de las actividades abusivas propias del turismo de masas.

Tratamos de reducir nuestra huella de CO2


Porque somos conscientes de los problemas de contaminación y la huella de CO2 que deja el transporte en general, nos gusta adoptar medidas compensatorias siempre que nos es posible: como viajar en transporte público, en bicicleta o a pie.

De igual modo, adoptamos una conducta responsable, evitando la generación de residuos, y apoyando programas para evitar el deterioro de espacios naturales y mantener la biodiversidad.

Elegimos productos, servicios o experiencias que garanticen la gestión y el uso inteligente y eficiente de los recursos hídricos y energéticos, consumiendo los que generen menor impacto en el medio y puedan ser reciclables o reutilizables.