Subir al volcán Pacaya: cómo es la experiencia real

Subir un volcán activo suena a algo que solo hacen los viajeros muy hardcore, con botas técnicas y experiencia de montaña. La realidad, la que vemos grupo tras grupo, es bastante menos intimidante: lo que hace la gente para subir al volcán Pacaya es pasear el día de antes tranquilamente por Antigua. Aquí es donde te contamos cómo es de verdad —lo bueno, lo incómodo y lo que nadie te cuenta antes de subir— porque es, sin discusión, el día que más se recuerda de todo nuestro viaje en grupo a Guatemala.

Cómo es realmente la subida

Para subir al volcán Pacaya, lo que es el propio montículo está a poco más de una hora en coche desde Antigua, dentro del Parque Nacional Volcán de Pacaya. Desde la entrada hasta el punto final del sendero hay unos 2,8 km, con un desnivel constante pero asumible: caminando a un ritmo normal, sin prisa y con paradas para el grupo, se hace en algo más de una hora. No hace falta experiencia previa de montaña, pero sí calzado cerrado con buen agarre: buena parte del tramo final es ceniza volcánica suelta, que resbala más que la tierra normal.

El volcán llega a los 2.552 m sobre el nivel del mar, pero por seguridad las rutas no suben hasta el cráter: se para unos 50 metros antes, en la zona desde la que se controla la actividad. Nadie se acerca más, y no hace falta: desde ahí ya se siente perfectamente el calor del suelo.

Lo que vas a ver (y lo que no podemos prometerte)

Aquí preferimos ser honestos en lugar de venderte una foto de catálogo: el Pacaya lleva en actividad casi continua desde su reactivación en los años 60, así que es muy habitual encontrar fumarolas, zonas de calor visible en el suelo y, según el momento, coladas de lava activa o resplandor nocturno desde el cono MacKenney. Pero es un volcán vivo, no una atracción programada: su nivel de actividad varía —hay temporadas de más degasificación y menos lava visible, y temporadas con flujos claramente activos—, así que lo que se ve cambia de una subida a otra.

Lo que si está garantizado, siempre, es el paisaje: el campo de lava solidificada de erupciones anteriores, negro y lunar, con los volcanes de Agua y Fuego recortados al fondo, y una puesta de sol que en días despejados es de las mejores de toda la ruta por Guatemala.

Colada de lava activa del volcán Pacaya iluminando el cielo de noche

El momento que todos recuerdan: malvaviscos sobre el volcán Pacaya

En varios puntos del campo de lava, el suelo sigue caliente por el calor residual bajo la superficie —en algunas zonas por encima de los 200 °C—. Ahí es donde entra la parte más surrealista de la subida: ensartar un malvavisco en un palo largo y tostarlo directamente sobre el calor que sale de la tierra. Suena a truco de guía para entretener turistas, pero el calor es completamente real, y es la típica anécdota que todo el grupo cuenta al volver, más que cualquier vídeo del cráter.

Personas tostando malvaviscos junto a una colada de lava activa en el Pacaya

Cómo lo organizamos: el día completo

No subimos el Pacaya como una excursión aislada: lo combinamos con un baño en el lago de Amatitlán, así que es un día largo pero variado, no solo de caminar cuesta arriba. Salimos con margen suficiente para hacer la subida con luz de tarde y coincidir con la puesta de sol arriba, que es el momento en el que el contraste entre el calor del cono y el cielo se ve mejor. Bajar ya de noche, con frontales, forma parte de la experiencia: el sendero se conoce bien y se hace con el grupo compacto, sin prisas. Este ritmo —ni muy encorsetado ni improvisado— es, en general, cómo organizamos todos nuestros viajes en grupo.

Si te pica la curiosidad por el resto del país, tenemos una guía con curiosidades sobre Guatemala que vale la pena leer antes de ir.

Errores que vemos repetirse (y que te puedes ahorrar)

  • Subir con chanclas o zapatillas lisas. Es el error número uno. La ceniza volcánica resbala y unas zapatillas de suela lisa hacen la bajada mucho más incómoda de lo necesario.
  • No llevar sudadera o chaqueta ligera. Aunque de día hace calor, arriba refresca bastante al caer el sol, justo cuando estás parado esperando la mejor luz.
  • Ir con el móvil como única fuente de luz. Para la bajada nocturna hace falta una frontal o linterna de verdad; la batería del móvil a esas alturas del día ya suele estar pidiendo clemencia.
  • Esperar ver un cráter en erupción tipo documental. Cuanto menos te lo marques como objetivo, más disfrutas de lo que sí hay: el paisaje, el calor del suelo, los malvaviscos y la puesta de sol. Lo demás, si aparece, es un extra.

Preguntas frecuentes sobre subir el volcán Pacaya

Esto es lo más específico del Pacaya. Para dudas generales sobre cómo viajamos en grupo, tenemos nuestras preguntas frecuentes aparte.

Bibliografía y/o referencias utilizadas para redactar el post: «Subir al volcán Pacaya»

Si quieres saber cómo lo cuentan quienes ya lo han subido, puedes leer las opiniones de nuestros viajeros.

Si esto te ha convencido, este día está incluido dentro de nuestra ruta completa por el país: 👉 descubre nuestro viaje en grupo a Guatemala y vive el Pacaya, Antigua, Tikal y Atitlán sin tener que organizarlo tú.