Senderismo entre arrozales

Ifugao, Luzon, Filipinas: Paisajes Arrozales - Viajes de Aventura y Viajes Alternativos en Grupo, Viajar Solo, Viaje Mochilero - 3000KM

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Un país compuesto por más de siete mil islas ya te hace esperar una variedad increíble de paisajes, gentes y costumbres. Eso es Filipinas, un archipiélago formado por 7.107 islas cada una con su propia personalidad, aunque mantengan cosas en común. Se necesitan  años para poder descubrir semejante riqueza, pero generalmente en un solo viaje de 15 ó 20 días se suelen visitar como mucho 2 ó 3 islas. Sea como sea, viajar en grupo por Filipinas o en solitario te deja con la boca abierta.

Si lo que buscas son las playas filipinas de blancas arenas y arrecifes de coral de los más bonitos del planeta, el archipiélago de Bacuit, al norte de la isla de Palawan, Boracay o Cebu serán tu destino. Si lo que buscas son islas perdidas donde aún puedas ver a la gente local viviendo según las costumbres de sus antepasados, aquí la lista es interminable, pero por mencionar un par de ellas, te recomiendo Las Batanes o Puerto Galera. Y para los amantes de la naturaleza en su más verde esplendor, la belleza de la volcánica Camiguin o las colinas de chocolate de Bohol.

Pero si me preguntas cuál fue mi favorito, sin dudarlo ni un minuto te diría las aldeas y los arrozales de la región de Ifugao en el norte de la isla de Luzón.

Ifugao, Luzon, Filipinas: Terrazas de arroz - Viajes de Aventura y Viajes Alternativos en Grupo, Viajar Solo, Viaje Mochilero - 3000KM

De Manila a Banaue, una noche en bus

Desde Manila hay varias empresas de autobús que hacen el viaje hasta Banaue. La mayoría de los/as viajeros/as prefieren hacer el viaje nocturno y es cierto que así se gana un poco de tiempo, pero ya te digo que conseguir dormir no es tarea fácil gracias a la nefasta combinación de un aire acondicionado apto para pingüinos, asientos reclinables que han visto mejores días y las paradas que el conductor hace cada 3 horas.

Aun así, cuando apareces en Banaue por la mañana se te olvidan rápidamente las incomodidades de la noche anterior. El pueblo en sí no es gran cosa, es prácticamente un par de calles en cuesta; pero el ritmo es muy relajado y a pesar de que todas las noches reciben unos cuantos autocares de turistas, los/as lugareños/as siguen a lo suyo. Les puedes ver haciendo la compra en sus tiendas, esperando a los jeepneys -esos simpáticos vehículos de transporte de viajeros que sólo verás en Filipinas y que parecen un cruce entre un jeep, una limusina y un muestrario de Titanlux- o simplemente sentados en algún poyete observando el ir y venir de los demás.

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Aldeas remotas y arrozales milenarios

Las rutas de senderismo parten de Banaue, donde puedes contratar excursiones de 1 o más días. Siempre se recomienda que vayas con un guía local porque moverse entre las terrazas de arrozales y encontrar la salida es casi como adentrarse en un laberinto: demasiado complicado para quien no conozca la zona. Además, el guía te explicará cosas interesantes sobre la vida en las aldeas y muy posiblemente logrará convencer a algún/a lugareño/a para que te muestren cómo trabajan los telares, cómo hacen cuerda con fibras vegetales o incluso que te dejen entrar en sus cabañas de madera y paja elevadas sobre pilares para que puedas ver sus aperos de labranza y los utensilios que usan en su día a día.

Cuantos más días puedas pasar en ruta más probable será que puedas adentrarte en sitios un poco más auténticos. Hay partes de la ruta que sólo se pueden hacer a pie, así que esas son realmente las recomendables. La ruta de tres días es perfecta; si puedes dedicarle ese tiempo no te arrepentirás.

Ifugao, Luzon, Filipinas: Terrazas de arroz - Viajes de Aventura y Viajes Alternativos en Grupo, Viajar Solo, Viaje Mochilero - 3000KM

Después de subir al mirador de Banaue y admirar las vistas del valle y las terrazas esculpidas en todas sus colinas, la ruta comienza atravesando bosques de helechos gigantes y frondosos árboles. Tras una caminata de un par de horas apareces en lo alto de una colina desde donde divisas a lo lejos la primera aldea, Pula. Esta pequeña aldea donde el tiempo parece haberse detenido está encaramada en lo alto de una montaña y sus pocos habitantes siguen subsistiendo gracias a los arrozales y a las cuatro gallinas que crían bajo cestos de paja para que los polluelos no se escapen. Tan ajenos viven al turismo que, aunque unas monedas extra ayudarían en la economía familiar, ni siquiera venden un solo souvenir.

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El siguiente tramo de la ruta es bellísimo. Durante otro par de horas caminas entre los bancales de arroz, rodeado de montañas en las que las tribus indígenas de los Ifugao con rudimentarias herramientas comenzaron a esculpir esas terrazas hace más de 2000 años. Son auténticas obras de ingeniería y aunque cada familia posee unas determinadas parcelas, sin embargo, el mantenimiento del sistema de irrigación y drenaje es comunitario ya que afecta a todos: si el agua no fluye desde arriba hasta abajo eso pondría en peligro una gran parte de parcelas, por lo que la comunidad se vería perjudicada.

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Mi casa es tu casa

La aldea en la que te hospedas, Cambulo, es sólo accesible caminando un buen trecho desde la carretera o bien a pie a través de las terrazas de arroz. Quizá por eso parece resistirse a los avances tecnológicos. En la escuela los niños juegan y ríen en el patio antes de que suene la campana para formar filas y comenzar las clases; las señoras mayores se dedican absortas a sus tareas y en el lugar más respetado de la aldea, el círculo de piedra donde se reúnen los más ancianos para tomar las decisiones que atañen al pueblo, se pueden aún ver las cenizas de la última hoguera.

Ifugao, Luzon, Filipinas: Sus poblados - Viajes de Aventura y Viajes Alternativos en Grupo, Viajar Solo, Viaje Mochilero - 3000KM

En Cambulo hay sólo un par de lugares donde hospedarse. Se trata de casas de familias que han acondicionado algunas habitaciones para alojar a los huéspedes. En la cocina puedes compartir un rato agradable con la familia mientras esperas a que te preparen la cena y a que en la chimenea las ollas calienten el agua con el que ducharte a base de cubos. No tener wifi ni tele acaba siendo una ventaja si lo que te gusta es disfrutar de una bien merecida cerveza mientras charlas e intercambias experiencias con otros viajeros o con la familia que regenta y vive en el albergue.

 

Batad, el pueblo al que sólo se llega a pie

Desde Cambulo una ruta fácil de unos 30-40 minutos caminando te lleva directamente a Batad. Siguiendo la curva del sendero de repente apareces en lo alto de un mirador con vistas a unas impresionantes montañas en forma de anfiteatro con sus terrazas esculpidas minuciosa y ordenadamente desde lo más profundo del valle hasta lo más alto de la cima. Estas terrazas son igualmente bellas en cualquier época del año, ya sea con los cultivos de arroz desplegando ese intenso verde o cuando aún no ha comenzado la siembra y las nubes del cielo se reflejan en el terreno encharcado.

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El agua de lluvia baja por los sistemas de canalización construidos al lado de las diminutas y empinadas escalinatas de piedra por las que se baja al pueblo de Batad. Lo inaccesible de este lugar ha sido lo que ha ayudado a que se haya mantenido fiel a sus tradiciones. Es fácil dejarse llevar por el ritmo del pueblo, que no es otra cosa que el ritmo de los astros: cuando cae la noche es hora de irse a dormir y cuando sale el sol es hora de levantarse.

La vida rural de la región de Ifugao está en peligro. El trabajo en los arrozales y cuidando el ganado es arduo y no muy lucrativo. Así que muchos jóvenes están buscando formas de ganarse la vida fuera de las aldeas o a través del turismo.

Esperemos que su condición de Patrimonio de la Humanidad ayude a preservar estas maravillosas terrazas durante otros 2.000 años más.